Levántate.

El corazón tiene razones que la razón desconoce.

Vive.

Relájate. En la vida, a veces se gana y a veces se pierde. Estírate. No te sientas culpable  si nos sabes muy bien qué quieres de la vida. Las personas más interesantes que he conocido no sabían que hacer con su vida cuando tenían 22 años. Es más, las personas más interesantes que conozco tampoco lo sabían a los 40. Lee las instrucciones aunque no las sigas. Primero aprende las reglas para luego romper alguna. Entiende que los amigos llegan y se van... Pero hay un puñado de ellos que deberías de conservar con mucho cariño; porque cuanto más pase el tiempo, más necesitaras a las personas que te vinculan con tu pasado, esas que te ayudan a ver a dónde vas, pero lo más importante, te recuerdan de dónde vienes. Viaja, conoce mundo. Acepta algunas verdades ineludibles: los precios siempre subirán, los políticos siempre mentirán, nunca te va a gustar madrugar si ya no te gusta ahora, y tú también crecerás a pesar de que te dé rabia. Sé cauto con los consejos que recibes aunque te parezcan inútiles y ten paciencia con quienes te los dan, ya que lo hacen por y para ti. Ama. Todos somos libres y necesitamos el cariño de un hermano, que son con los que has compartido tu pasado y, probablemente, te acompañen en tu futuro, son aquellos que permanecerán a tu lado y no te juzgan. Quizás te cases, quizás no; quizás tengas dos hijos, o quizás ninguno; quizás tengas el trabajo de tus sueños, por el que llevas luchando años, o quizás te conformas porque no hay otra elección, quizás sigas planeando tu vida mientras ésta sucede... Pero ante todo, vive y sonríele a la vida.

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