Siempre he pensado que para opinar sobre algo o para saber cómo te sentirás en ciertas situaciones primero tienes que vivirlas. Cuándo pienso sobre esta semana lo primero que me viene a la cabeza es límite, ha sido vivir al límite de agotamiento, de sed, de calor, de sueño... la gran mayoría de las horas del día que permanecíamos despiertos. Me asombra el saber que hay cosas que piensas que nunca harás hasta que te ves en la situación. Ha sido una auténtica prueba de supervivencia, por decirlo de alguna manera. El hecho de beber agua caliente porque no tienes otra cosa, o simplemente, dejar de beberla para dársela a esa persona que se encuentra mal y que no conoces de nada. El sentirte la persona más sucia del planeta y mirar a tu alrededor y comprobar que hay dos millones de personas en tu situación y que aún así, bajo la lluvia y entre el barro, les importa bien poco y te vienen a dar un abrazo con la mejor de las sonrisas. El sentirte perdida y de un momento a otro sentirte como en casa porque mires a donde mires hay miradas de complicidad dedicadas única y exclusivamente para tí. El saber que estás rodeada de dos millones de personas, piénsalo bien, dos millones, y que cada una de esas personas piensa igual que tú; pensar durante unos instantes que parece que pertenecéis a la misma familia. Dormir entre el barro, con el saco mojado, rodeada de hierbas y piedras así como de personas desconocidas pero al mismo tiempo muy familiares... Y que aún así haya sido una de las mejores noches de tu vida. Comer en el suelo y pasar hambre y a pesar de eso, compartir tu comida con la persona que está situada a tu lado porque ella la necesita más que tú. Ver una sonrisa deslumbrante por el simple hecho de continuar la canción que esa persona estaba cantando. Saludar a gente que carga con diferentes banderas de lugares recónditos del mundo y que esas personas te devuelvan el saludo solamente por tener algo en común con ellos: tu fe, vuestra fe. Independientemente del ámbito religioso, lo único que os puedo decir es que es impresionante ver a 2 millones de personas, de 193 nacionalidades diferentes, reunidas en 140 hectáreas y que los únicos altercados sucedidos hayan sido por el calor. Impresionante ver que entre tantísima gente se pueda respirar tanto respeto, educación, solidaridad, amistad, familiaridad... Impresionante cómo diferentes caminos de diversidad, de cultura, caminos de perderse, de encontrarse, de contraste... Se juntan en uno mismo.
Sería estupendo poder transmitir esta semana, pero una vez más, las palabras se las lleva el viento y por mucho que intente resumir una semana como esta, siempre quedarán pequeños detalles guardados en el tintero. Para saber lo que he vivido y que vosotros podáis haceros una idea, os invito a vivirlo. Una prueba más de que Dios está en las personas.
Gracias.
Levántate.
El corazón tiene razones que la razón desconoce.
Cambios
Tenemos una negación continua que nos hace aferrarnos a personas o situaciones por miedo a que el siguiente paso sea peor que el anterior, por miedo a no saber como reaccionar o simplemente por miedo a lo desconocido. Y todo por miedo. ¿Realmente vas a tener miedo antes de vivir algo? No debes negarte a coger el siguiente tren que pase por miedo a lo que pueda suceder en él, de esta manera te perderás muchas cosas en la vida. Arrepiéntete de lo que no hagas y no de lo que hagas. Muchas veces los cambios nos liberan de ataduras, nos permiten comenzar una vida nueva o nos hacen mirarlo todo desde otra perspectiva totalmente desconocida hasta el momento... Los cambios deben afrontarse sin miedo, abiertos a todo lo que queda por venir, que seguro que será maravilloso. Porque para mí todo pasa por algo, las casualidades no existen así que si hay algún cambio próximo es por algo. Muchas veces cambiar implica crecer, y el hecho de crecer implica que se curen las heridas que el pasado marcó en ti. Y crecer implica conocer a gente nueva, vivir situaciones que nunca habías imaginado, experiencias increíbles... ¿De verdad te vas a perder todo eso por miedo? Yo siempre he pensado que soy como soy gracias a todo lo que he vivido anteriormente, a todos los cambios que he sufrido y disfrutado de alguna manera u otra. Adelante, todos cometemos errores, todos nos equivocamos al escoger un camino y luego nos arrepentimos... ¿Y qué? El tiempo no se pierde, el tiempo se invierte. Que lo inviertas en algo que te gusta o en algo que no, es otra cuestión. Pero nunca se pierde porque hagas lo que hagas estás aprendiendo. La vida es un continuo libro que según pasas la página descubrirás algo nuevo. No tengas miedo. Sé valiente por aquel sueño que tienes, alcanza tus metas. Abre los ojos a una vida diferente, a una vida de cambios y aventuras por vivir, a un camino que recorrer. Sé valiente para decir adiós que la vida te compensará con un nuevo hola. Sé valiente
"La vida puede ser un viaje fantástico si nos sentimos y permitimos ser viajeros y protagonistas de la misma".
Cambios... ¿POR QUÉ NO?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


