Levántate.

El corazón tiene razones que la razón desconoce.

Metas.

Tienes una meta. Fijo. Aunque no sepas exactamente cual es. Todos tenemos una. No te agobies si todavía no la has descubierto, pero todos tenemos algo que nos mueve por dentro. Puede llegar a ser extraño ese dolor que sentimos cuando luchamos por algo y cada vez lo vemos como más inalcanzable y ves que estás yendo a contracorriente de todo lo demás, pero estás tan convencido de que lo que estás haciendo es lo correcto que eres fiel a tus propios principios. Ese dolor que te desgarra por dentro, que te debilita cada vez más... Y esos son los momentos en los que te paras a preguntar ¿por qué a mí? o ¿qué he hecho yo para merecer esto? Pero párate a pensar si estás siendo realmente sincero contigo mismo... ¿Qué he hecho yo para merecer esto? No. La pregunta es ¿he hecho yo todo lo posible para conseguirlo? Realmente, las personas somos los seres más poderosos que pueden existir. Presumimos de inteligencia pero somos capaces de hacer daño hasta a la persona que más queremos. Y, de la misma manera, somos capaces de hacernos daño a nosotros mismos, de hundirnos aún con nuestras propias ideas. ¿Qué tipo de ser inteligente se hace daño a sí mismo? Cuando te preguntes que qué has hecho para merecer esto, no te hundas. Es bueno que te hagas preguntas, todos necesitamos respuestas en muchos momentos a lo largo de nuestra vida, pero no seas impaciente y no esperes tenerlas al momento porque llegarán el momento más inesperado, pero, al mismo tiempo, será el momento más acertado. Siempre vas a salir de la línea de partida en las mejores condiciones posibles, aquellas que te ayuden a alcanzar el final de la carrera. Pero al final del todo vas a llegar en unas condiciones completamente diferentes a las inciales, no son peores, son distintas por el simple hecho de que por el camino te has caído mil veces, ha estado presente el dolor, la desilusión, desconfianza, miedo... Pero ten presente que si has llegado a la final, ha sido gracias a eso.  Las personas valientes son aquellas que aún sabiendo esto, dan el paso hacia adelante y no se quedan en la línea de salida por miedo a lo que pueda ocurrir. Que fácil sería hacer un recorrido y llegar a la meta en las mismas condiciones, ¿no? A mí, sinceramente, me gustan las emociones fuertes, y con ello, me dejo sorprender por lo que tenga el camino para mí con todas las persona que en él me puedo encontrar.

Razón o corazón. Querer y no poder.

Blanco o negro. Chocolate o nata. Día y noche. Playa o montaña. Alto o bajo. Simpático o aburrido. Tranquilo o inquieto... Como todo, en la vida, siempre hay que escoger. Siempre tendrás varias oportunidades y para poder tener una, tendrás que renunciar a la otra. Siempre te vas a quedar con el gusanillo de qué hubiera pasado si hubiera escogido la otra opción... Querer y no poder. Querer estudiar lo que más nos gusta y no "poder" porque no tiene salidas. Querer viajar alrededor del mundo y no "poder" porque en nuestra rutinaria vida no nos paramos a plantear bien el mañana. Querer no madrugar y no "poder" por nuestros horarios. Querer que los sábados por la noche nunca se acaben porque lo estás pasando bien y no "poder" porque el tiempo no va a esperar por ti. Querer alejarte de una persona porque sabes que te hará daño y no "poder" porque la quieres demasiado. Querer escuchar tu corazón y no "poder" porque no tienes el valor suficiente para hacerlo. Querer ser fiel a tus principios y no "poder" porque la tentación es más fuerte. Querer desaparecer porque tu corazón necesita un descanso y no poder porque eso es de cobardes... Es más importante hacer lo que más te gusta el resto de tu vida, pero luchar por llegar a lo más alto en ello. Por mucho que planifiques tu vida, ésta sucederá mientras haces garabatos en servilletas. Si tienes que madrugar, aprovecha el tiempo, disfruta del día. Abraza a la persona que más quieres y verás como esta vez sí que se para el mundo sin necesidad de que sea un sábado a la noche. Quien no arriesga no gana y, por último, es tu vida, tómate el tiempo que necesites. Tu vida, tú marcas el ritmo.

¿No "poder"? ¿Acaso hay algo de todo lo que quieras hacer que sea realmente imposible? Las locuras existen, pero hay que saber llevarlas a cabo. Ten fe, escucha tu corazón por mucho que te cueste, ten valor para ello y para todo lo que te espera. Vive.







Vive.

Relájate. En la vida, a veces se gana y a veces se pierde. Estírate. No te sientas culpable  si nos sabes muy bien qué quieres de la vida. Las personas más interesantes que he conocido no sabían que hacer con su vida cuando tenían 22 años. Es más, las personas más interesantes que conozco tampoco lo sabían a los 40. Lee las instrucciones aunque no las sigas. Primero aprende las reglas para luego romper alguna. Entiende que los amigos llegan y se van... Pero hay un puñado de ellos que deberías de conservar con mucho cariño; porque cuanto más pase el tiempo, más necesitaras a las personas que te vinculan con tu pasado, esas que te ayudan a ver a dónde vas, pero lo más importante, te recuerdan de dónde vienes. Viaja, conoce mundo. Acepta algunas verdades ineludibles: los precios siempre subirán, los políticos siempre mentirán, nunca te va a gustar madrugar si ya no te gusta ahora, y tú también crecerás a pesar de que te dé rabia. Sé cauto con los consejos que recibes aunque te parezcan inútiles y ten paciencia con quienes te los dan, ya que lo hacen por y para ti. Ama. Todos somos libres y necesitamos el cariño de un hermano, que son con los que has compartido tu pasado y, probablemente, te acompañen en tu futuro, son aquellos que permanecerán a tu lado y no te juzgan. Quizás te cases, quizás no; quizás tengas dos hijos, o quizás ninguno; quizás tengas el trabajo de tus sueños, por el que llevas luchando años, o quizás te conformas porque no hay otra elección, quizás sigas planeando tu vida mientras ésta sucede... Pero ante todo, vive y sonríele a la vida.
¿Quién ha dicho que la vida no es un camino de rosas? Claro que lo es, pero tiene espinas, tiene piedras, y tropiezas... ¿Qué pasa? Que somos tan sumamente burros que cuando tenemos la oportunidad de hacer lo que realmente queremos, aunque haya que estudiar, ni si quiera lo hacemos. Si no luchamos por lo que queremos... ¿Por qué vamos a luchar? Realmente tenemos una vida perfecta. Yo quiero mi vida perfecta. Tengo casa, comida, la oportunidad de estudiar, familia, y como amigos tengo unos grandes tesoros guardados en la mejor parte del mundo, mi corazón. ¿ Que quizás no es todo como yo quisiera que fuera? Lo sé. Pero, ¿cuándo lo ha sido? Dime, ¿cuándo algo ha sido como tú has querido? ¿Cuándo has deseado no pelearte con tus padres? ¿Siempre, verdad? Y ahora dime, ¿cuántas veces te has peleado con tus padres? Es eso, no te va a salir siempre lo que tú quieras. No siempre tendrás la oportunidad de ver tu vida idealizada... Pero ahora dime, ¿realmente has hecho todo lo posible para que eso sea así? Nunca es suficiente.